Vilas, con sus jóvenes 60, vino con su esposa y sus hijas al VIP de Peugeot, en donde se saludó con otras personalidades, pero se tomó su tiempo para visitar y aconsejar a un joven: Nestor Girolami, en el box de la marca del león. Además, se dio el gusto de saludar y felicitar a Mariano Altuna: "admiro tu personalidad en pista", le dijo Vilas.
El dueño de La Gran Willy admitió no ser un conocedor del automovilismo en gran medida, pero sí aseguró que le encanta la Fórmula Uno, costumbre que adoptó cuando despuntaba el romance con Carolina de Mónaco a principios de los 80, al asisitir a algunas carreras donde fuera Carlos Reutemann mientras él jugaba en los courts mundiales.
Sion embargo, dejó algunos conceptos interesantes sobre los paralelismos del tenis y del automovilismo: "Creo que en el deporte motor es un poco más fácil llegar, aunque el dinero complica a veces las cosas. Si un piloto sabes que anda bien, lo van a volver a llamar. Con el tenista no pasa eso, se tiene que hacer a base de experiencia, de triunfos, de derrotas, un tenista no depende de un proyecto para jugar, sino de clasificar y hacer méritos para un torneo. El automovilista es casi tan técnico como el tenista, pero sus obligaciones son distintas: el tenista es más tenaz, se perdona menos perder".
"Al automovilismo le hace faltan cosas distintas. Por lo poco que se, a los pilotos les gustan las cosas distintas, variar, cambiar. Este Callejero creo que le cambió la cara a muchos, superó las expectativas de aquellos corredores que pedían un cambio. Si hay más opciones, la motivación es otra".
"Van a enriquecer su manejo en la medida que los deportistas tengan muchos eventos, porque es la única forma que tienen de mejorar".
No hay comentarios:
Publicar un comentario